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Colombia: encuentran fosa con restos de dos mil víctimas de los paramilitares

Una delegación británica que arribó a Colombia participó en el descubrimiento de la fosa común más grande de América en la historia moderna, con restos de al menos dos mil personas asesinadas por paramilitares al amparo del Estado. Testimonios de miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) admiten que trabajan al amparo de las Fuerzas Armadas, practican masacres y descuartizan a cientos de personas vivas para auyentar áreas enteras para vender tierras a multinacionales. Narcotráfico y asesoramiento de la CIA y el Mossad.

Una delegación de parlamentarios y sindicalistas britanicos lograron hacer que en diciembre se destape la fosa común más grande de la historia reciente de América en La Macarena, departamento del Meta, Colombia. Se encontraron restos de dos mil personas víctimas de los grupos paramilitares amparados por el Estado.

Los restos de las dos mil personas fueron enterrados allí por los cuerpos de élite del Ejército que desde 2005 controlan la zona. El secretario del Comité Permanente por la Defensa de los DDHH en Colombia, Jairo Ramírez, acompañó a la delegación británica. “Lo que vimos fue escalofriante (…) Infinidad de cuerpos, y en la superficie cientos de placas de madera de color blanco con la inscripción NN y con fechas desde 2005 hasta hoy”, señaló.

“El comandante del Ejército nos dijo que eran guerrilleros dados de baja en combate, pero la gente de la región nos habla de multitud de líderes sociales, campesinos y defensores comunitarios que desaparecieron sin dejar rastro“, afirmó Ramírez.

Bajo la ley “Justicia y Paz”, decenas de paramilitares declararon en la Justicia colombiana las coordenadas de fosas comunes y crímenes perpetrados al amparo del Estado. También confesaron que dichos crímenes no sólo corren por cuenta del Estado sino también por multinacionales y grandes terratenientes que financian las operaciones paramilitares.

El auge de los paramilitares, según cientos de testimonios prestados por elementos enjuiciados, cuentan con el apoyo activo de la CIA y el Mossad, que actúan como “asesores” en contrainsurgencia en el país en el marco del Plan Colombia. La ley “Justicia y Paz” fue elaborada por el presidente Alvaro Uribe para ofrecer cóndenas mínimas a los paramilitares a cambio de sus testimonios, evitando las sentencias más duras con el “arrepentimiento”, inclusive por las permanentes operaciones de narcotráfico que realizan este tipo de grupos.

Muchos de ellos son juzgados en EEUU por narcotráfico, como Hebert Veloza, del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), quien reveló sus actividades entre 1994 y 2003: “Calculo que mis dos grupos asesinaron a 3 mil personas o más. Muchos de ellos eran tirados al (río) Cauca”, respondió a la pregunta de cuántas personas había matado.

“Cuando llegamos a Urabá decapitamos a mucha gente, era una estrategia para promover el terror”, declaró Veloza.

Veloza también explicó el vínculo con el Estado:  “Nosotros éramos ilegales y son más culpables ellos que nosotros, porque ellos representaban al Estado y estaban obligados a proteger a esas comunidades y nos utilizaban a nosotros para combatir a la guerrilla. Nosotros cometimos muchos homicidios y tenemos que responder, pero ellos también deben responder…”

El movimiento de víctimas de Crímenes de Estado en Colombia, estima en más de 50.000 las personas desaparecidas por la herramienta paramilitar del Estado, o por sus agentes policías y militares.

Salvatore Mancuso, otro “arrepentido”, confesó que para evitar que hallaran el cuerpo del líder indígena Kimi Pernía, lo sacaron de la fosa y lo echaron al río Sinú para ser devorado por caimanes y desaparecerlo definitivamente, una práctica que se reprodujo en miles de casos.

Testimonios de paramilitares y resultados de los equipos forenses permiten concluir que las Autodefensas Unidas de Colombia no solo diseñaron un método de descuartizar a seres humanos sino que llegaron al extremo de dictar “cursos” utilizando a personas vivas que eran llevadas hasta sus campos de entrenamiento. Francisco Villalba, el paramilitar que dirigió en el terreno la barbarie del Aro (Antioquia), en la que torturaron y masacraron a 15 personas durante 5 días, revela detalles de esos “cursos”: “Eran personas que llevaban en camiones, vivas, amarradas (…) Se repartían entre grupos de a cinco (…) las instrucciones eran quitarles el brazo, la cabezadescuartizarlas vivas“.

Los “cursos de descuartizamiento”, eran para adiestrar a los paramilitares en su función más específica: infundir terror en la población, para lograr “disuadir por el terror” y lograr desplazar a los sobrevivientes que habían presenciado las masacres. El entrenamiento lo exigían, según palabras de Mancuso, para “probar el coraje y aprender cómo desaparecer a la persona”.

Terrorismo de Estado en Colombia:

  • Al menos 50.000 personas desaparecidas (secuestradas y  torturadas) por el Terrorismo de Estado
  • Más de 4 millones de personas desplazadas de sus tierras mediante las masacres de los militares y sus paramilitares, dentro de la Estrategia Estatal de “tierra arrasada”, para vaciar el campo de población y ofertar tierras a multinacionales
  • 6 millones de hectáreas de tierra han sido así robadas a las víctimas y desplazados, y ofertadas a multinacionales, gran latifundio
  • Más de 4200 fosas comunes (denunciadas) con miles de cadáveres de colombianos masacrados por el paramilitarismo del Estado colombiano
  • Al menos 2649 sindicalistas asesinados;
  • Ejecuciones extrajudiciales, entre ellas el escándalo de los “falsos positivos”: los militares raptan a muchachos y muchachas jóvenes, los disfrazan de guerrilleros y los asesinan
  • Más de 7.500 presos políticos, muchos de ellos víctimas de montajes judiciales contra líderes comunitarios y sindicales que no participan de ningún grupo insurgente o armado
  • *centenares de auto-atentados(7) otro tipo de “falsos positivos” por parte de las fuerzas policiales y militares que han puesto bombas en pleno Bogotá para poder así crear la base para un montaje mediático de desprestigio de las FARC. Uno de los incidentes más burdos de auto-atentado ocurrió al norte de Bogotá, cerca a la Escuela Militar José María Córdoba: al paso de un camión militar, estalló un camión-bomba, dejando como saldo un reciclador muerto y diez soldados heridos. Militares están siendo “investigados” por los auto-atentados… investigados como “personas individuales”, no cómo parte de una Estrategia Estatal

Archivado en: américa latina, , , , , ,

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