Global Intelligence

Icono

Especial Blackwater: antecedentes de las fuerzas armadas privadas

Estos son algunos antecendentes de sólo uno de los ejércitos privados más importantes del planeta, fundada por un ex miembro de los SEALS y con estrechos vínculos con la ultraderecha republicana, la Iglesia Católica y los organismos de inteligencia de los Estados Unidos.

Blackwater fue fundada en 1997 por Erik Prince, un ex-SEAL realmente podrido de dinero . Terminó la universidad en 1992 y se unió a la Armada, presentándose a los SEAL al año siguiente, sirviendo como miembro del Team 8 en Haiti, Oriente Medio y Bosnia, entre otros lugares. Al terminar su carrera en 1996, y con los 1.000 millones de dólares que su padre le dejó en herencia (vendió la patente de los espejos con luz que van en los parasoles de los coches ), Prince contactó con varios compañeros entre los que estaban Gary Jackson y Bill Mathews de los SEAL, y Chris Taylor, un Force Recon. Vieron un vacio en el campo del entrenamiento especializado para unidades policiales, y contaban con un amplísimo listado de personal con la experiencia y las habilidades para entrenar a aquellas unidades o a civiles que lo demandaran.

Los servicios que Blackwater prestaba hasta 2001 eran cursos, bien de tiro de pistola, instructor de tiro, entrenamientos force-on-force para unidades SWAT contra antiguos miembros de operaciones especiales, o defensa personal.

Helicóptero Little Bird de Blackwater en su centro de entrenamiento en Moyock

A partir de ese año comenzaron las Blackwater Academy, donde un grupo de excomandos, todos llegados por medio de recomendaciones personales (hoy día también con el formulario on-line) pasan diferentes exámenes y comienzan un curso de combate en zonas urbanas, protección de VIPs y operaciones de seguridad y defensa en sus instalaciones de Moyock, Carolina del Norte. Un dato, en 2006 se aceptaron en total 43 personas para afrontar el curso, 29 lo pasaron, en el último fueron 9 de 19, parece casi la tradición SEAL de un 60% de excluidos.

Inmediatamente llegaron los contratos, al parecer a raiz de un primer black contract establecido con la CIA en 2001, donde estuvo involucrado el famoso Victor Bout, el tráfico de armas, la infiltración de los primeros operativos en Afganistán y el seguimiento al oro talibán en su salida hacia Sudán y Yemen. A partir de este momento Blackwater se hace con los servicios de Presidential Airways en exclusiva, una empresa de aviación en blanco (solo existía en el papel) pero relacionada con Air Bass y Air Cess, otras tapaderas del famoso traficante kazajo.

Uno de los primeros contratos fue para proteger a Karzai, que a su vez contaba con una escolta del DEVGRU (unidad antiterrorista de los SEAL), actualmente protegido por Dyncorp. La misión más conocida de Blackwater era la protección de Paul Bremer, administrador de la Autoridad Provisional de la Coalición y máximo lider civil en el Irak ocupado. Esto sacó a Blackwater del anonimato en el ámbito de las PMCs, que en esos momentos (2003) eran basicamente o mercenarios fuera de la ley o escoltas de muy alto riesgo.

La inyección económica para Blackwater fue increible, compraron decenas de vehículos blindados de los stocks sudafricano y británico, helicópteros Hughes 500 y Mi-8, aviones C-212 y Embraer 120,… se equiparon como un ejército en cuestión de 3 meses. Se estima que el coste anual para el Gobierno Estadounidense por emplear a Blackwater en 2003 fue de 500 millones de dólares, solo en Irak. Chris Taylor ha admitido que entre 2002 y 2003 ya operaban en Afganistán, Filipinas y Azerbayán.

En Azerbayán cumplieron un contrato de 162 millones de dólares para entrenar a una unidad especial naval, la Unidad 641, especializada en reconocimiento anfibio, VBSS y captura de plataformas petrolíferas.

Es entre 2002 y 2003 cuando la compañía crece, con sus diferentes divisiones:

* Training
* Target System (con nuevos sistemas como casas de tiros)
* Security Consulting
* K-9
* Aviation (con Presidential Airways y varias subsidiarias más)
* Raven Construction (logística y construcción en zonas peligrosas, construyendo ahora la meabase en los terrenos libres de Moyock)

Estas divisiones son mantenidas con nuevas compras y un gigantesco aumento de plantilla, así como la creación de nuevos campos de tiro y entrenamiento en la gigantesca propiedad de Erik Prince.

Blackwater se mantenía como una PMC “modélica” hasta Marzo de 2004, cuando los contratistas Stephen S. Helvenston, Michael Richard Teague, Jerko “Jerry” Zovko y Wesley-John Kealoha Batalona, cumpliendo una misión de escolta de un convoy de alimentos, son atacados en Fallujah. Sus cuerpos mutilados y quemados fueron mostrados a a las cámaras imitando la escena de Octubre del 93 en Mogasdicio, el cuerpo de Helvenston colgaría luego del puente de Fallujah. A raiz de esto los Marines lanzan una ofensiva total a la ciudad, feudo de la insurgencia sunní, y tras tomarla y controlarla bautizan el puente como “Blackwater”. Este acontecimiento atrajo la atención de los medios hacia la compañía, tildándola de mercenarios y provocando la ruptura de varios black contracts que había pendientes, al parecer en el Cuerno de África.

Los cuerpos calcinados de dos agentes de Blackwater interceptados en Falluhah en 2004

Una investigación de porqué esos cuatro hombres estaban allí en un vehículo sin blindaje ni marcas (los de Blackwater son todos de marcado aspecto militar) y porqué no aparecía el camión de comida que se suponía que protegían hizo sospechar a muchos de que se encontraban en una operación ofensiva, o tratando de obtener una recompensa por un lider insurgente.

Blackwater tiene presencia militar-policial en Irak, Afganistán, Azerbayán, Jordania, Filipinas, EEUU y un país no identificado del Golfo de Guinea (pero que apuesto a que es mi adorada Guinea Ecuatorial).

Irak y Afganistán son las principales fuentes de ingresos para la actividad de la empresa, los contratos para proteger a la CPA, la Green Zone, al antiguo contrato de protección a Karzai -en manos ahora de Dyncorp- y el contrato de Presidential Airways para transportes logísticos hacen a estos dos paises los focos de atención para la empresa.

Pero en Jordania tienen un contrato privado de entrenamiento para las fuerzas especiales del país, este contrato lo consiguió según algunas fuentes por Cofer Black, director de contraterrorismo de la CIA durante el 11S y que dimitió después del fracaso de Tora Bora y la huida de Bin Laden. La CIA habia gastado cientos de millones en entrenar a las fuerzas especiales jordanas en un estándar estadounidense, con el fin de que en caso de islamización del país, guerra civil, o conflicto regional -dentro de lo que algunos analistas llaman La Tormenta Perfecta como futuro para Oriente Medio- estuvieran del lado norteamericano. Cuando Cofer Black dejó la CIA el contrato se mudó a empresas civiles, apareció la conferencia anual SOFEX y Jordania se convirtió en el escaparate internacional de las PMCs. Se estima que al menos 40 instructores se encuentran en Amman y diferentes localizaciones de Jordania de forma continuada.

En Filipinas tuvo que activarse un MST, Mobile Security Team, en 2003, tras un incidente no aclarado con empresarios americanos en zonas controladas por el FMLN.

En EEUU el golpe de fortuna llegó con el Katrina, el FEMA (Federal Emergency Management Agency), usó su autoridad para casos de catástrofes que tiene para olvidar las “mejores ofertas” y reclamó un equipo de protección para sus funcionarios en la zona de Nueva Orleans. El costo era de 243.500$ al día. Los equipos de seguridad efectuaban rondas por la ciudad en sus 4×4 con el logo de la empresa en las puertas, ahuyentando a los saqueadores y efectuando decenas de arrestos civiles (una potestad de los civiles americanos) que los agentes de Homeland Security atestiguaban una vez en su base, Camp God (Campamento Dios, debido a que eran terrenos de un antiguo telepredicador).

La experiencia llevó a Blackwater a formar una subdivisión que tomaba elementos de sus divisiones Security y Logistics, surgiendo Domestic Operations, dirigida por Seamus Flatley, antiguo piloto de la US Navy.

El centro de Moyock ha crecido exponencialmente, y Presidential Airways está mudándose de su base en Florida a las nuevas instalaciones que Raven Development está construyendo en Carolina del Norte. La flota de aviones es ahora de más de 30 aparatos, la de vehículos supera los 3 centenares. Los operadores en activo rondan los 1000, y el grupo de instructores es de unos 160-170. Blackwater ha incrementado un crecimiento del 700% en solo 5 años.

Blackwater se expande con alianzas, además de Greystone (filial de seguridad mucho más militarizada que la romántica imagen del high-speed operator) y Presidential Airways, la estructura empresarial queda de la siguiente manera:

* Prince Group con Alexander Strategy Group como RRPP.

· Blackwater Divisions
– Training Center
– Target Sistems
– Security Consulting
– Canine
– Maritime
– Armor
– Airships
– Raven Development Group
– Gear
– Parachute Team
– Domestic Operations

· Aviation Worlwide Services
– Presidential Airways
– Air Quest
– STI Aviation, Inc.

· Spartan Security

· Greystone
– Relacionada con un número indeterminado de subcontratas iraquíes, jordanas, fiyianas,…

Esta ampliación convierte a Blackwater en la mayor compañía militar privada de la historia que se registra abiertamente como tal. Executive Outcomes y Sandline disponían de menos medios de los que tiene ahora Blackwater y se movían a un nivel mucho más clandestino. Las empresas “rivales” de Blackwater como Triple Canopy, MPRI o Northbridge siguen dependiendo de que los gobiernos para los que trabajen dispongan de medios para emplear tales como blindados, aviones de carga pesada o armamento, Blackwater puede LEGALMENTE almacenar y disponer de un numero indeterminado de armas y vehículos, y es cliente preferente en las subastas de material militar, quedando por encima de fuerzas de seguridad estatales o locales a la hora de adquirir vehículos como Hummves o APCs.

Al inicio de las operaciones de PMCs en Irak una de las restricciones aceptadas era que el armamento quedaba restringido a rifles de asalto, subfusiles, escopetas y pistolas. La similitud entre un SR-25 y un M-16A4 hizo que los equipos de snipers fueran autorizados menos de un mes después de que la CPA se instalase, a continuación se permitieron las ametralladoras tipo Minimí, y el empleo de armas como los RPK y PKM se dejaban pasar sin estar legalmente admitido su empleo.

Las normas iniciales prohibían los uniformes militares para los contratistas privados. Cada Team Leader indica que vestuario se lleva, pero los monos de Nomex y el camuflaje son cada día más habituales, llegando al caso de que Blackwater dispone de uniformes MultiCam, aún en fase de evaluación para el Army y usado por muy pocas unidades especiales. Dentro de la particular relación con las fuerzas especiales jordanas, la misma marca que ha provisto de camuflaje a estos -HyperStealth- ha presentado diseños de camuflaje digital para los vehículos Grizzly.

Efectos del armamento utilizado por Blackwater

Según declaraciones oficiales de Blackwater, hay en activo más de 2000 empleados desplegados en ultramar, y 12000 más dispuestos a entrar en combate de inmediato o tras un curso de refresco de dos semanas en alguna de las instalaciones que tienen. Sus propios aviones, sus propios helicópteros, sus propios uniformes, sus propias armas (diseñadas en exclusiva por HK y SigSaur), su propia cadena de mando.

Los Jefes

Erik Prince. Fundador y presidente, con fuertes lazos con politicos republicanos conservadores de Michigan.

Su padre, Edgar Prince, convirtió una pequeña fundición en Holland, Michigan, en una gigantesca empresa de suministro de piezas de automóvil con un producto estrella, un parasol para el parabrisas con un espejo y luz (algo que llevan todos los automóviles desde entonces). Tras su muerte en 1995, la compañía fue vendida por 1.400 millones de dólares. Edgar Prince fue consejero, amigo personal e importante apoyo económico de Gary Bauer, activista conservador y candidato presidencial.

La hermana de Erik Prince, Betsy, antigua presidenta del Partido Republicano de Michigan, está casada con Dick DeVos, multimillonario e hijo del fundador del gigante del márketing Amway, y candidato a Gobernador de su estado

Erik Prince fue a escuelas privadas en Michigan, obtuvo su licencia de piloto con 17 años e ingresó en Annapolis con la intención de llegar a piloto naval. Tras un semestre y medio lo dejó, desencantado con el ambiente castrense al considerarlo arcaico e ineficaz. Cursó varias asignaturas en la universidad y se apuntó al ROTC (milicia universitaria), donde un reclutador de los SEAL captó su atención, tras conseguir el equivalente a una diplomatura se enroló en la USN a tiempo completo y entró un año más tarde en el SEAL Team 8, prestando servicio activo en Bosnia y “otros lugares del Mediterráneo”.

Prince vivía en Virginia Beach cuando fundó Blackwater en 1996. Dirige Prince Group -compañía “madre” de Blackwater USA- desde una oficina en McLean, Virginia, aunque pasa largas temporadas en el centro de Moyock.

Su primera mujer, Joan, murió de cancer en 2003. Se ha vuelto a casar y tiene seis hijos.

Prince es miembro de Christian Freedom International, una organización no lucrativa dedicada a ayudar a cristianos perseguidos por su fe en todo el mundo.

Desde 1998 ha donado más de 200.000 dólares a comités y candidatos Republicanos, incluido el Presidente Bush y al denostado Tom DeLay.

Gary Jackson. Presidente ejecutivo de Blackwater, ha estado en la empresa desde su fundación. Como Prince, es un SEAL, retirado del servicio tras 23 años en diferentes destinos de Guerra Naval Especial.

Documento interno del Prince Group

Es el ejecutivo de mayor nivel que se encuentra siempre en el centro de Moyock. Jackson no disimula sus tendencias políticas, es el editor de la revista electrónica Blackwater Tactical Weekly y tras la victoria de Bush en la reelección el número de Noviembre de 2004 de la revista tenía como titular:

BUSH WINS; FOUR MORE YEARS!! HOOYAH!

Ha realizado donaciones personales al Presidente Bush y al Partido Republicano por más de 9000 dólares desde 2004. Entre los beneficiarios están DeLay, Duncan Hunter y Jerry Lewis. Todos relacionados con el Comité de Servicios Armados.

Cofer Black,  se unió a Blackwater en Febrero de 2005 como VicePresidente tras tres décadas en la CIA y el Departamento de Estado.

Era el director de Contraterrorismo de la CIA (no confundir con antiterrorismo, no es lo mismo) cuando ocurrieron los atentados del 11S. En declaraciones al Congreso en 2002, Black dijo que la CIA frustró planes concretos de Al Qaeda para matarle cuando se encontraba estacionado en Khartúm, Sudán, en 1995.

En su libro “Bush at War”, Bob Woodward dice que Black dio órdenes a un agente especial de la CIA tras al 11S de que encontrase a Ben Laden, le matara y le trajera su cabeza en una caja. Según United Press, Black fue quien filtró al Washington Post las quejas acerca de la operación de cerco a Ben Laden en Tora Bora, echando la culpa a Rumsfeld por su injerencia en la estrategia y la táctica a seguir. El entonces Secretario de Defensa paró en seco la carrera de Black en la CIA y el DoS. Black siempre ha negado que fuera obligado a dimitir o dejar la agencia.

En 2002 Black pasó de la CIA al DoS, y entre sus responsabilidades estuvo la supervisión de la seguridad durante los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas. En 2003 el contrato para el entrenamiento de los equipos de seguridad de las Olimpiadas fue para Blackwater.

La empresa niega cualquier conexión entre ambos sucesos.

Joseph Schmitz. Jefe de Operaciones de Blackwater y Consejero General de Prince Group desde Septiembre de 2005, después de que su acceso como funcionario de alto nivel en el Departamento de Defensa fuera restringido.

Schmitz era el responsable máximo en el Pentágono de supervisar la existencia de casos de fraude, excesos de gasto y contabilidad sospechosa en todos los contratos del Pentágono. Ahora tiene dos investigaciones abiertas por el Congreso por presuntamente haber obstaculizado dos investigaciones contra miembros de alto nivel del gabinete de GW Bush. Las investigaciones siguen abiertas, aunque hace meses que no hay nada nuevo sobre ellas.

Graduado en la Academia Naval, fue asistente especial del General Edwin Messey III durante la Presidencia Reagan, se le concedió la Medalla de Servicios Públicos Distinguidos del DoD a su salida del Pentágono.

Familiarmente tiene relación con diferentes sociedades ultraconservadoras, pero su carrera política se fue al garete por varios escándalos sexuales tanto suyos como de su familia.

Mercenarios de Blackwater patrullando New Orleans luego del Katrina

Artículo publicado por Voltaire el 09/04/2008 

Blackwater Inc., pionera en privatizar guerras

Los EEUU bajo la administración Bush y la ideología neoconservadora están empeñados en privatizar el ejército estadounidense, pero más allá de hacer negocios en el sector de la defensa en su propio país favoreciendo por estas prácticas a ciertos monopolios, como sucede ser en la globalización neoliberal, la lógica de crear fuerzas armadas privadas, es decir el mercenario, porque está función responde únicamente a la lógica del dinero, es que esto resulta también la mejor vía para escapar a un control estatal o gubernamental democrático de gestión, escapar a una lógica nacional de defensa de las instituciones de nuestra sociedad. Lo que falta por esclarecer es: ¿para qué fines obscuros se está fomentando estos ejércitos mercenarios?

La empresa de seguridad privada Blackwater es una compañía que la mayoría identifica con la privatización del complejo militar industrial, una etapa primaria del Proyecto para un Nuevo Siglo de EUU [1] y la revolución neoconservadora.

Blackwater es la firma de mercenarios de mayor alcance del mundo, con 20.000 soldados, en la base militar privada más grande del planeta, una flota de 20 aviones y helicópteros artillados y una división privada de inteligencia.
La empresa también está fabricando sus propios dirigibles no rígidos de vigilancia y sistemas de detección de blancos.

Blackwater está dirigida por Erik Prince, un cristiano supremacista blanco de extrema derecha y ex marino de guerra, cuya familia ha tenido conexiones neo-conservadoras profundas.
El último llamado de Bush para que surja un cuerpo voluntario cívico-militar acomodó la excesiva «oleada» de medio millar de millones de dólares en contratos federales obtenidos por Blackwater, facilitándole a Prince la creación de un ejército privado para defender la cristiandad alrededor del mundo contra musulmanes y otros.

Una de las últimas jugadas de Dick Cheney antes de abandonar el ministerio de Defensa, cuando sirvió al gobierno de George H. W. Bush [el padre], fue arreglar que el Pentágono encomendara un estudio a Halliburton [su propia empresa] sobre cómo privatizar la burocracia militar. Ese estudio creó efectivamente la base para una nueva guerra concebida para continuar medrando de la bonanza presupuestaria.

Durante los años de Clinton, Erik Prince elaboró anticipadamente un proyecto que se aprovecharía después: la subcontratación o tercerización militar [“outsourcing” en inglés], comenzando con una suerte de privatización del entrenamiento policial.

Blackwater comenzó como prestadora privada de servicios «outsourcing» en adiestramiento de las policías de ciertos estados en 1996, en un predio de Carolina del Norte llamado Great Dismal Swamp (Gran Pantano Triste), instalación privada de entrenamiento militar que tiene un consejo ejecutivo integrado por ex miembros de la Marina de Guerra y de las Fuerzas Especiales de Elite.

Una década más tarde, Blackwater es la firma de mercenarios de mayor alcance del mundo, embriagada con la misma visión del gobierno de Bush de «una necesaria revolución en los asuntos militares»: o sea, el «outsourcing», o privatización, de las fuerzas armadas.

En su cuenta 2007 sobre el estado de la Unión, Bush pidió autorización al Congreso para aumentar el tamaño del cuerpo activo del ejército y la marina en 92.000 efectivos en los próximos cinco años.
El presidente dijo: Una segunda tarea que podemos tomar juntos es diseñar y establecer un cuerpo civil voluntario de la reserva. Tal cuerpo funcionaría como nuestra reserva militar. Facilitaría el fortalecimiento de las fuerzas armadas, permitiendo que empleemos a civiles con habilidades críticas para servir en misiones en el exterior cuando EEUU lo necesite.

Y esto es, exactamente, lo que el gobierno de Bush ya ha hecho, largamente, a espaldas del pueblo estadounidense, precisó el periodista Jeremy Scahill.
Los contratistas privados constituyen actualmente la segunda «fuerza» más grande en Iraq.

En la cuenta pasada al Congreso, había cerca de 100.000 contratistas en Iraq, 48.000 de ellos trabajando como soldados privados, según un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental.
Estos soldados han operado casi sin ningún descuido o apremio legal coercitivo y son políticamente expeditos, como contratistas que marchan a la muerte sin contarse en el peaje oficial.
Con Prince llamando a la creación de una «brigada de contratistas» ante audiencias militares, la administración Bush ha encontrado una puerta trasera para ensanchar la ocupación a una dimensión que no necesita explicar.

Blackwater tiene actualmente cerca de 2.300 efectivos desplegados activamente en nueve países y está ampliando agresivamente su presencia dentro de las fronteras de EEUU.
Proporciona seguridad para los diplomáticos de EEUU en Iraq, custodiando desde Paul Bremer y John Negroponte al embajador actual de EEUU, Zalmay Khalilzad [2].

Está entrenando tropas en Afganistán y ha sido activa en el Mar Caspio, donde existe una Fuerza Especial instalada a pocos kilómetros de la frontera iraní.
Según otros informes, actualmente están negociando directamente con el gobierno regional sudanés meridional para comenzar a entrenar a las fuerzas cristianas de Sudán.

Las conexiones de Blackwater son impresionantes. Joseph Schmitz, el ex inspector general del Pentágono, cuyo trabajo fue despejar el camino en beneficio de los contratistas de la guerra, se ha encaramado como vice presidente de la casa matriz del Grupo Prince, de Blackwater y del consejo general de Blackwater.

Bush empleó recientemente a Fred Fielding, ex abogado de Blackwater, para substituir a Harriet Miers como su abogado estrella; y Ken Starr, el ex querellante de Whitewater [3] y, a la vez, el fiscal que condujo la acusación para destituir al presidente Clinton por «impeachment», [4] ahora es consejero legal de Blackwater y ha conseguido que el Tribunal Supremo archive todos los pleitos entablados por quienes luchan contra esa empresa por ilícitos que involucran muertes.

Cofer Black, veterano de la CIA de treinta años y ex jefe del centro de contraterrorismo de la agencia, acreditado como punta de lanza del programa extraordinario que interpretó los atentados del 11 de septiembre, ahora es ejecutivo «senior» de Blackwater y quizás su operativo de mayor poder. Prince y otros ejecutivos de Blackwater han sido importantes recolectores de fondos del presidente Bush, de Tom DeLay, ex líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, y del ex senador Rick Santorum. El senador John Warner, cabeza anterior del comité de las fuerzas armadas del Senado, llamaba a Blackwater «nuestro socio silencioso en la guerra global contra el terror».

Fuente:
Democracy Now! January 26, 2007
Título: “Our Mercenaries in Iraq: Blackwater Inc and Bush’s Undeclared Surge”.
Autor: Jeremy Scahill http://www.democracynow.org/
Estudiante investigador: Sverre Tysl.
Evaluador Académico: Noel Byrne, Ph.D.

“Blackwater” contrató a geos y militares españoles para misiones en Irak

06/11/2008 La empresa de seguridad privada estadounidense “Blackwater”, cuestionada por su agresividad y abusos de poder en Irak, contrató a mercenarios españoles para misiones en el conflictivo país. Según asegura el rotativo La Gaceta de los Negocios, miembros del Geo, así como paracaidistas del Ejército español y soldados de la Legión, pidieron una excedencia temporal para trabajar en la citada empresa. Esos profesionales engrosaron las filas del ejército de mercenarios desde el año de 2002 hasta, como mínimo, mayo de 2004, cuando España retiró a sus tropas de Irak.

(Libertad Digital) El diario del Grupo Negocios ha destapado que “Blackwater”, la principal empresa de seguridad privada en Irak, gestionó con empresas de este tipo en España para conseguir “mano de obra” que pudiera vigilar a mandatarios y personalidades.
Concretamente, las primeras contrataciones se produjeron en 2002 cuando militares procedentes de la Brigada de Paracaidistas y los Tercios de la Legión aceptaron la oferta de los mercenarios ante los elevados salarios que ofrecían, alrededor de setecientos euros diarios. En total, dos docenas de antiguos militares engrosaron las listas de los “Blackwater”.
A estos militares también hay que incluir miembros del Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional, los Geo, que pidieron una excedencia durante ese mismo periodo para ingresar a la compañía, según explican desde el cuerpo. Sin embargo, no han sabido concretar el número de agentes que decidieron trasladarse a Irak de la mano de estos mercenarios.
Esta situación dejó de existir cuando el Gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero decidió retirar las tropas de Irak. Entonces, y a consecuencia de las malas relaciones entre los gabinetes hispano estadounidense, los contratistas mercenarios optaron por dejar de contar con los Geo y antiguos militares españoles.
La empresa “Blackwater” se ha visto empeñada por múltiples escándalos en el presente año. Concretamente, un informe del Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno estadounidense aseguró que empleados dispararon en primer lugar en el ochenta por ciento de los 195 ataques en los que han participado. De igual manera, han sido acusados de abuso de poder y tortura a civiles iraquíes.
Campo de entrenamiento Blackwater West, a 980 metros de la frontera con México

Aviones de Blackwater en el aeropuerto de Bagram

El ataque suicida que sacudió a la CIA

El diario ‘The New York Times’ revela los nombres y perfiles de los espías de EE UU que murieron en el atentado suicida del 30 de diciembre en Afganistán

SHERYL GAY STOLBERG / MARK MAZZETI (NYT) – Nueva York – 08/01/2010

En otoño de 2001, cuando un país angustiado trataba de asimilar los atentados del 11-S, una especialista en economía de habla suave llamada Elizabeth Hanson empezaba a escribir su tesis doctoral en el Colby College de Maine. La pregunta que se hacía era oportuna: ¿cómo aplican los principios económicos las tres religiones más importantes del mundo?
El informe de Hanson, Faithless Heathens: Scriptural Economics of Judaism, Christianity and Islam tenía un título mucho más provocativo que sus contenidos, según el catedrático que la asesoró. Pero dio una pista sobre su carrera futura en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) como especialista en perseguir a extremistas islámicos.

Esa carrera terminó de golpe la semana pasada: Hanson era una de los siete estadounidenses muertos en el atentado suicida en una base de la CIA en las montañas de Afganistán.

En los días posteriores al atentado, han empezado a conocerse poco a poco detalles sobre las vidas de las víctimas (cinco hombres y dos mujeres, entre ellos dos contratistas de la empresa antes conocida como Blackwater), a pesar de la naturaleza secreta de su trabajo. Lo que se desprende es una ojeada pública poco habitual a una sociedad cerrada, una mirada furtiva a un pedacito de la agencia de espionaje tal y como es, más de ocho años después de que la CIA se viese empujada a la primera línea de batalla.

Sus muertes han sido un mazazo importante para el organismo, y han mutilado a un equipo encargado de recopilar información sobre las redes de militantes en Afganistán y Pakistán, y de planear misiones para matar a los máximos dirigentes de Al Qaeda. Y en lo que constituye un signo de cómo el bastión de la CIA, antes dominado por los hombres, ha cambiado en los últimos años, el atentado ha revelado que una mujer había estado a cargo de la Base de Operaciones Chapman, en Khost.

El jefe de operaciones de Al Qaeda en Afganistán publicó ayer una declaración elogiando el trabajo del terrorista suicida, el doble agente jordano Humam Jalil Abu Mulal al Balawi, y señaló que el atentado fue una venganza por los asesinatos de una serie de importantes líderes de militantes en los ataques con aviones no tripulados de la CIA. “Detonó su magnífico, asombroso y bien diseñado dispositivo explosivo, que no llegaron a ver los ojos de aquellos que no creen en el más allá”, dijo el dirigente de Al Qaeda, Mustafá Abu al-Yazid.

Las víctimas procedían de todos los rincones de Estados Unidos, pero habían terminado coincidiendo en una de las zonas más peligrosas del mundo. Varios tenían formación militar. Uno de los empleados de la CIA fallecidos, un agente de seguridad llamado Scott Roberson, había trabajado de forma secreta como detective de narcóticos en la Policía de Atlanta y pasó algún tiempo en Kosovo trabajando para la ONU.
Otro, Harold Brown Jr., era un ex reservista del Ejército y padre de tres hijos que había hecho un breve viaje a casa desde Afganistán para ayudar a su familia a trasladarse a una nueva casa en una zona residencial del norte de Virginia. La madre de Brown, Barbara, decía en una entrevista que su hijo (ella creía que trabajaba para el Departamento de Estado) tenía intención de pasar un año en Afganistán y volver a casa en abril. No le entusiasmaba el trabajo, decía ella, y hablaba poco sobre él.

La jefa de la base, una veterana del organismo, había viajado a Afganistán el año pasado como parte de un intento de la CIA por reforzar su presencia en la zona en guerra. Tras consultar con el organismo de espionaje, The New York Times está reteniendo información sobre la mujer. La CIA no ha querido hacer comentarios sobre la identidad de ninguno de los empleados. Algunos de los nombres salieron a la luz a través de miembros de las familias. El nombre de Hanson apareció por primera vez en The Daily Beast, una revista en Internet.

En una entrevista telefónica, su padre, Duane Hanson, contó que un funcionario del organismo le había llamado unos días antes para hacerle saber que su hija, que según él habría cumplido 31 años el próximo mes, había sido asesinada. Él sabía poco de su trabajo, aparte de que había estado en Afganistán. “Le rogué que no fuera”, recordaba. “Le dije: ‘¿Sabes lo peligroso que es aquello?’. Es un sitio para soldados”.

La otra mujer asesinada, la jefa de la base, formaba parte, antes de los ataques del 11-S, de un pequeño grupo antiterrorista encargados de encontrar a Bin Laden.

Un ex agente recuerda que la mujer tenía un conocimiento aparentemente enciclopédico de los principales dirigentes de Al Qaeda y estaba tan familiarizada con las distintas permutaciones de los nombres de los líderes que podía tomar fragmentos de información y construir con ellos un mosaico de las operaciones de Al Qaeda. “Fue una de las primeras personas del organismo que se enfrentó a Al Qaeda en serio”, dice el ex agente que, como otros de los entrevistados para este artículo, habla de forma anónima porque la identidad de las víctimas sigue siendo confidencial.

Dos de las víctimas, Jeremy Wise, de 35 años, un ex miembro de las tropas especiales de la Armada originario de Virginia Beach (Virginia) y Dane Clark Paresi, de 46 años, de Dupont (Washington), eran agentes de seguridad de Xe Services, la empresa antes conocida como Blackwater.

The Jeremy Wise Memorial, en Facebook, tiene ya 3.189 seguidores y está lleno de recuerdos sobre la infancia de Wise como hijo de un médico en Arkansas; sus padres viven en Hope, la ciudad natal de Bill Clinton. “Descanse en paz, Jeremy Wise, héroe estadounidense”, escribía alguien.

Fuentes oficiales en Afganistán y Washington afirman que el grupo de la CIA en Khost había sido agresivo en los últimos meses contra la red Haqqani, un grupo que ha reivindicado docenas de muertes de estadounidenses en Afganistán. Un funcionario de la OTAN hablaba en términos escuetos sobre el atentado, afirmando que había “eliminado de forma efectiva una estación clave”.

“Éstas no eran personas que escribían las cosas en un ordenador o en cuadernos de notas. Todo estaba en su cabeza”, dicen fuentes oficiales. La CIA está “tirando de gente nueva en todo el mundo, pero ¿cuánto se tardará en reconstruir las redes? Gran parte de ello es irrecuperable”.

Archivado en: américa del norte, asia, oriente medio, , , , , , , , , ,

One Response

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

Calendar

Global Intelligence

Caminamos por las sombras porque elegimos buscar la luz

Enter your email address to subscribe to this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 74 seguidores

RSS ADN

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.

RSS China

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.

RSS India

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.
A %d blogueros les gusta esto: